Hay algo bastante loco en poder decir que estuvimos en seis de los ocho estadios que Lali agotó durante esta era.
Y lo decimos porque venimos siguiendo a esta mujer desde hace años, desde otras Lalis, otros discos, otros escenarios y, por supuesto, otros demonios.
Pero lo que pasó el sábado en River fue otra cosa. Más de 80.000 personas, casi tres horas de show y el tercer Monumental agotado para cerrar No Vayas a Atender Cuando el Demonio Llama. Con esta fecha, Lali completó ocho estadios agotados en Argentina: cinco Vélez durante 2025 y tres River en 2026.
Cuando se apagaron las luces a las 21.05 y sonaron los primeros acordes de “Lokura”, no hizo falta demasiada explicación. La llamada había entrado.
Y River atendió.
Durante el show pasaron los grandes hits de esta era y también canciones de distintas etapas de su carrera. Hubo pop, rock, una pequeña parada por el tango y hasta un momento con cuerdas en escena. Todo dentro de ese universo que Lali construyó para esta gira y que, a esta altura, ya tiene una identidad propia.
Pero si hay algo que hizo especial a este River fueron sus invitados.
FOTOS: CZ COMUNICACIÓN
Y si algo nos gusta de este encuentro es que ya no parece simplemente una colaboración más. Hay una gran unión entre Lali y Miranda!, y la canción funciona como una fiesta dentro de otra fiesta.
Además, quienes venimos siguiendo los shows sabemos que Lali suele esconder pistas en los detalles: símbolos, fechas, dibujos, referencias. Y después de todo lo que vimos en escena, la sensación de que algo más puede estar cocinándose con Miranda! quedó flotando en el aire.
¿Disco juntos? ¿Colaboración? ¿Simplemente jugar con nosotros?
Lali no lo dice, pero nos guiña el ojo.
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Durante años, la cultura pop, los fandoms y los medios instalaron a Lali y Tini como dos supuestas rivales. Dos chicas que crecieron frente a las cámaras, con carreras enormes y públicos que muchas veces parecían enfrentados.
Bueno. El sábado decidieron hacer exactamente lo contrario.
Y cuando pensábamos que la escena ya era suficiente, apareció Marilina Bertoldi, guitarra en mano, para completar el cuadro. Las tres recrearon el icónico momento de Madonna, Britney Spears y Christina Aguilera en los VMAs de 2003, beso incluido.
Pero para nosotros hubo algo todavía más interesante.
Tini tomó el micrófono y le dijo a Lali que la vimos crecer todos los argentinos, que fue parte de su casa, de su living, de sus meriendas.
Y Lali respondió: “Esta invitación es por las niñas que fuimos, pero sobre todo por las mujeres en las que nos convertimos”.
No hizo falta explicar demasiado aquella supuesta rivalidad.
Dos mujeres arriba de un escenario demostrando que quizás esa competencia siempre estuvo más en el afuera que entre ellas.
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Otro de los momentos fuertes fue “Soy”, acompañada por la Drag Dealer Company. Hace años que Lali tomó la bandera de la libertad y la diversidad sexual como parte de su identidad artística. Y en sus shows esa conexión con la comunidad LGBTIQ+ ya es prácticamente parte de su ADN.
“Soy” dejó de ser solamente una canción. Para muchísima gente se convirtió en un himno.
Después siguió la fiesta, con “Disciplina”, “Plástico”, “Fanático” y varios de los grandes temas de su carrera. Y si Fanático ya había marcado una etapa por su vínculo con la discusión política, esta vez volvió a funcionar como una de esas canciones que el público canta sabiendo perfectamente todo lo que hay detrás.
Porque Lali hace tiempo decidió ocupar un lugar. Y te puede gustar o no. Pero es un lugar que ella eligió y mucha gente la acompaña.
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Después llegó Dillom, para cantar “33”. Y otra vez el estadio explotó. Pero la noche todavía tenía uno de sus momentos más diferentes.
Lali se tomó unos minutos para hablar de suicidio, del dolor de perder a alguien y de las familias que atraviesan esas situaciones. También habló especialmente de las personas con discapacidad y sus familias que pueden sentirse solas.
Después cantó “Ciudad de pobres corazones”, de Fito Páez. Y el estadio, que minutos antes era un pogo gigante, quedó en silencio.
Quizás ahí también aparece otra parte de la Lali de los últimos años: la artista que decidió que su escenario también puede ser un lugar para hablar de lo que pasa afuera.
Lo hizo con “Vencedores vencidos”, lo hizo con “Fanático” y ahora eligió a Fito. No hace falta coincidir con todo lo que dice para reconocer que su música se convirtió, para muchos, en una bandera.
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Después de los últimos hits, “No Me Importa” puso a River nuevamente de cabeza, con el guiño a “Ji ji ji” incluido. Y cuando parecía que finalmente había terminado, apareció la voz de Evelyn Botto en las pantallas para cerrar la transmisión de esta era.
La frase quedó inconclusa:
“Y una cosa más, la más importante. Próx…”
Y corte. Fin de transmisión. ¿Fin de Lali? Ni cerca. Porque si algo aprendimos siguiendo a Lali es que cuando parece que terminó, probablemente recién esté empezando otra cosa.
Nosotros estuvimos ahí. El demonio llamó. Lali atendió.
Ahora habrá que ver quién llama después.